Evita medidores, contadores, rachas, calorías y gráficos simultáneos. Elige uno o dos que realmente muevan la aguja. Si necesitas explicar la vista, es demasiado. La claridad operativa supera cualquier tablero vistoso que solo sirve para impresionar, no para ayudarte a empezar.
Frases como “ser más productivo” no guían nada. Reformúlalo en acciones observables: “leer diez páginas”, “escribir tres frases”, “enviar una propuesta”. El lenguaje crea realidad; si lo haces concreto, el widget puede proponerte el gesto siguiente sin exigir deliberaciones eternas cada mañana.
Piensa en manos ocupadas, luz solar, daltonismo, fatiga. Botones grandes, contraste suficiente, texto legible, control por voz. Si solo funciona perfectísimamente en tu teléfono de pruebas, fallará en el mundo real. Diseña para condiciones imperfectas y tu sistema sobrevivirá días caóticos sin fallar.
All Rights Reserved.